Con seis millones de visitantes al año, el Muro de las Lamentos de Jerusalén, el lugar más sagrado del judaÃsmo, se someterá a unas obras para reparar algunas de sus piedras más recientes que empiezan a resquebrajarse, con el fin de proteger a los fieles que rezan a sus pies.
Si no se remedia, la profecÃa de Jesús sobre el Templo de Jerusalén de que no quedarÃa piedra sobre piedra puede cumplirse incluso en el único resto que queda de aquel templo (el Segundo que se construyó), conocido por Muro de los lamentos o de las Lamentaciones.
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